01.Blogs :
Jorge_Acevedo  
Este señor es un DBA Oracle que es catolico, por lo tanto cree en el Credo de Nicea, cree en la sucesion apostolica y en el papado de Pedro en Roma. OCP8i, estudia para OCP10g. MCT, Microsoft Certified Trainer Ha realizado clases en New Horizons, IT Training y hace consultoria en variadas empresas de Chile y el extranjero. --- This gentleman is a DBA Oracle that is a catholic member, therefore believes in the Creed of Nicea, believes in the apostholican succession and the Papaid one (and only) of Peter in Rome. OCP8i, studies for OCP10g. MCT, Microsoft Certified Trainer has made classes in New Horizons, IT Training and does consulting in varied companies of Chile and the foreigner.

El exilio sin aureola

El exilio sin aureola

El sufrimiento de cientos de miles que debieron salir de Chile estuvo también marcado por el oportunismo, el sectarismo e incluso la franca sinvergüenzura

 



SI HUBIESE SIDO cierto lo que tantos declararon para sus trámites de refugio o asilo, que, cual más cual menos, habían estado “heroicamente en la defensa del gobierno popular”, el contingente que se habría podido juntar habría dado un tumbo a la historia.

Mas, no fue así. Entre verdades dolorosas y una importante cuota de fantasía colectiva, los chilenos, a partir de 1973, fueron dando evidencias de estar en situación de shock, pero al mismo tiempo de bastante agudeza para percibir nuevos escenarios y adecuarse rápidamente a ellos.

Quizá duela plantear descarnadamente el trasfondo del exilio. Pero es necesario si se busca sincerar la comunicación con los jóvenes de hoy.

La negación del derecho natural a vivir o morir en la tierra que se reconoce como suelo patrio constituyó una decisión perversa. Una medida deleznable, un estigma en la convivencia que dividió a Chile en un mosaico de Chiles repartidos por las barriadas de Europa, Buenos Aires, Canadá, México o Australia.

Sin embargo, una lectura más fría y objetiva, planteada con una cercanía vivencial a los hechos comentados, nos haría revisar la forma en que se fue dando el fenómeno del exilio, más allá del repudio conceptual y moral que éste implica, adentrándonos en la idiosincrasia del chileno que, de pronto, se vio catapultado a culturas diferentes, a medios en donde la palabra se respeta, en donde se practica la buena fe. Se trataba, por otra parte, de sociedades intrínsecamente protectoras, a partir de la concepción misma del Estado, que tendieron programas atractivos de inserción para los exiliados chilenos, uruguayos o argentinos. Anfitriones que, a poco andar y curados de espanto frente a las frescuras de los latinos revolucionarios, fueron lentamente cerrando las puertas y procurando finalmente medidas para que de alguna manera esos refugiados volvieran a sus respectivos países.

¿Cómo se fueron perfilando las relaciones de los exiliados con los que se quedaron en Chile? ¿Cómo, luego de recuperada la institucionalidad democrática, se asumió el problema de los retornados? ¿En qué momento derivó el proceso de compensación moral para esos compatriotas excluidos, hacia una desacertada medida economicista, que terminó siendo usada para beneficio de personas que traficaron con la franquicia otorgada a los que regresaban?

OPORTUNISMO Y SECTARISMO
Mucho habría que decir de la solidaridad con que el mundo acogió a los primeros exiliados políticos chilenos. Jamás se terminaría de agradecer las vidas salvadas por la bonhomía de personas que se jugaron por ayudar a quienes estaban perseguidos. La historia quizás dé cuenta de gestos de solidaridad de personas que estaban en trincheras ideológicas opuestas, pero que fueron capaces, al momento crucial, de privilegiar valores profundos de humanismo.

La otra cara del exilio, de la cual poco se habla oficialmente, pero que casi toda familia chilena conoció de cerca, es reconocer francamente la actitud oportunista - lo que no quiere decir que no haya sido comprensible- de miles de chilenos que hicieron del exilio una buena chance de buscar nuevas expectativas económicas y sociales.

La inserción en las sociedades que los acogían fue fácil. Sobre todo para los primeros en salir o que fueran expulsados. Ellos se vieron favorecidos por programas de apoyo, de reunión familiar, de reinserción, posibilidades de seguir estudiando o de ejercer profesiones que tenían en Chile. Sin embargo, en la mayoría de ellos no estaba el ánimo de quedarse. Cada noche esperaban una noticia milagrosa que les permitiera volver. Para ellos todo el período fue un interminable paréntesis de 15 años, que vivieron con las maletas preparadas para el retorno. Mientras tanto, la familia crecía, hijos que por sangre tenían derecho a doble nacionalidad, al no haber sido inscritos en los consulados chilenos, se fueron quedando como extranjeros, adoptando por el peso de los acontecimientos su nueva pertenencia, mientras los padres o abuelos seguían clavados a un once de septiembre de 1973.

Fuera del país, se repitieron los moldes de convivencia que imperaban en los setenta: grupos de poder, partidos políticos que competían para ser vanguardia en la recuperación democrática, lo cual se traducía en canalización de recursos hacia las respectivas tiendas políticas. Parcelas de poder por doquier, círculos cerrados, sectarismo.

En términos generales, en el exilio hubo élites y masa: la dirigencia y los líderes integraban las primeras, que se codeaban con la flor y nata de la clase política e intelectual de Europa. La gran mayoría se agrupaba en ghettos y usaba hasta donde se pudiera la seguridad social espléndida de algunos países del viejo continente y tras haber claudicado las más de las veces de sus parejas originales mantenía como barniz muy tenue la condición de exiliado político. En las personas que salían del país existía un estilo de relación muy condicionado a la obtención de ayuda. Los programas de apoyo eran generosos y los usuarios los asumían muchas veces como si la sociedad que solidariamente los acogía tuviese la obligación de protegerlos, cual si fuese el pago de una deuda del sistema por su situación de refugiados. No es exagerado que el chileno al salir vivió una transformación; uno de sus elementos fue el manejo superficial y manipulador de las relaciones humanas.

Poco a poco dichas facilidades se fueron ajustando, pero las condiciones de cesantía e inseguridad económica que vivió el país en los ochenta motivó nuevas oleadas de refugiados, con un estilo diferente. En las migraciones de los ochenta se agudizó el exilio económico de supervivencia. Ya no era el dirigente estudiantil universitario el que se asilaba, era el poblador, el zapatero remendón del barrio, que se conseguía las cartas que lo acreditaran como perseguido por el régimen militar. Ese poblador recompuso fuera de Chile su barrio, reconstruyó relaciones con sus amigos de club, se los llevó a todos y se reimplantó ese pedazo de Chile, con espíritu tribal, lejos de ideologismos, practicando una solidaridad bastante más abierta que la de los exiliados por motivos políticos.

Chile Democrático mantiene una deuda histórica con los países que acogieron solidariamente a quienes emigraron durante el período militar. Sería un gesto de nobleza que quienes echaron raíces en países extranjeros durante ese largo período pudieran organizar acciones de reconocimiento hacia esas naciones, principalmente en orden a profundizar las relaciones culturales bilaterales, para un acercamiento que ha quedado pendiente. La transculturización no fue asunto teórico. Dejó llagas en los espíritus, dejó hijos sin sentido de pertenencia, familias desgajadas.

PILLERÍAS Y SINVERGÜENZURA
Pero también la falta de valores éticos hizo que bajo la excusa de captar ayuda para la lucha por la recuperación democrática, muchos desalmados se aprovecharan de esas corrientes de ayuda para beneficio propio. A fines de los ochenta, creo que hubo muchos que en su íntimo interés hubiesen querido que se extendiera la dictadura de Pinochet hasta fines del siglo XX.

No porque estemos recordando con nostalgia los 30 años del golpe militar nos vamos a convertir en ingenuos. Las conductas egoístas, ventajistas y corruptas se dieron más de lo que se piensa en torno al drama del exilio. Y de esto no hay aún una evaluación seria que sincere estas oscuras situaciones.



hnarbonaveliz@yahoo.com
(25/08/03)


posted on Friday, February 24, 2006 12:48 AM by Jorge_Acevedo


 
03.UPDATE CALENDAR :
<February 2006>
SunMonTueWedThuFriSat
2930311234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627281234
567891011

05.MY LINKS :

07.Subscriptions :

Subscriptions


© Copyright 2005 Microsoft Corporation. All Rights Reserved.
Terms of Use | Privacy Statement | Code of Conduct | Hosted by MaximumASP for Microsoft
WHO-BAR