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Este señor es un DBA Oracle que es catolico, por lo tanto cree
en el Credo de Nicea, cree en la sucesion apostolica y en el
papado de Pedro en Roma.
OCP8i, estudia para OCP10g.
MCT, Microsoft Certified Trainer
Ha realizado clases en New Horizons, IT Training y hace consultoria
en variadas empresas de Chile y el extranjero.
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This gentleman is a DBA Oracle that is a catholic member,
therefore believes in the Creed of Nicea, believes in the
apostholican succession and the Papaid one (and only) of Peter
in Rome. OCP8i, studies for OCP10g. MCT, Microsoft Certified Trainer has made classes in New Horizons, IT Training and does
consulting in varied companies of Chile and the foreigner.
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Islamitas quieren apropiarse de Africa
Un testigo asegura que Jartum quiere 'eliminar' a los africanos de Darfur para apoderarse de sus tierras Un
testigo de las matanzas de Darfur, de nombre Mohamed, aseguró hoy que
las masacres que se viven en esta región del oeste de Sudán dede
febrero de 2003 forman parte de un plan cuyo objetivo es 'eliminar a
los africanos y apoderarse de sus tierras'. Asimismo, acusó a las
fuerzas de la Unión Africana de estar 'colaborando con las fuerzas de
ocupación sudanesas y con sus aliados, los janjawid', y pidió la
intervención 'inmediata' de la comunidad internacional, que 'después de
dos años hablando y hablando no ha hecho nada' para parar la tragedia. Mohamed,
un joven de la etnia fur y coordinador de todos los jefes de su tribu,
se encuentra en Madrid junto a su esposa, Amida, para presentar las
pruebas sobre las matanzas de Darfur obtenidas de forma clandestina por
un equipo de reporteros españoles de la cadena de televisión Odisea,
así como para reclamar el fin de las masacres y la revisión de las
cifras, ya que desde 2004 no se ha modificado el balance oficial de
200.000 muertos, pese a que algunas ONG estiman que podría llegar al
millón.El documental recoge imágenes
inéditas de fosas comunes con restos de víctimas y testimonios de
víctimas. Los resultados de este reportaje han sido aportados al
Tribunal Penal Internacional (TPI), al Consejo de Derechos Humanos de
la ONU, a la Oficina Europea de Derechos Humanos y a Amnistía
Internacional.'Tras los ataques, las
cuatro tribus tradicionales que habitaban la zona se han visto
desplazadas y en algunos casos reducidas a pequeños enclaves, y los
lugares de los que fueron expulsadas fueron ocupados por sudaneses
árabes que se instalaron libremente en estas tierras', explicó Mohamed
en la rueda de prensa de presentación del reportaje, en el que él mismo
colaboró muy activamente tanto en calidad de testigo como en la
recogida de imágenes a través de una cámara oculta (esta última labor
la realizó desde junio de 2006 hasta su reciente huida del país).Estas
'masacres por parte de Sudán forman parte de un plan diseñado en 1960 y
que empezó a ponerse en marcha en 2000, y cuyo objetivo es 'eliminar a
los africanos y apoderarse de sus tierras', aseguró Mohamed, de quien
no se han facilitado sus apellidos por motivos de seguridad.Mohamed
fue testigo directo de la muerte de su padre, de sus hermanos y de la
mayoría de sus vecinos. 'En mi pequeña aldea, en 2003, cuando comenzó
la brutal ola represiva, en sólo media hora fueron asesinados una
tercera parte de sus 600 habitantes', explicó.El
pasado mes de marzo, el joven fur pudo huir clandestinamente de su país
junto a Amida, después de ser condenado a muerte 'de facto' (sin juicio
previo), gracias a la ayuda de los reporteros de Odisea.
Posteriormente, él mismo declaró en Kenia ante los investigadores del
TPI sobre las torturas y asesinatos indiscriminados en su país,
aportando para ello las imágenes obtenidas en el reportaje, que fueron
incluidas en el sumario que por genocidio ha abierto el Tribunal contra
varios miembros del Gobierno, la Policía, el Ejército y las milicias
paragubernamentales 'janjawid'.'DOS AÑOS HABLANDO SIN HACER NADA' Las
fuerzas de interposición de la Unión Africana, según Mohamed, 'no sólo
no protegen a la población, sino que quien se atreve a presentar una
denuncia ante ellos termina en prisión; de hecho, están colaborando con
las fuerzas de ocupación y represión', prosiguió el dirigente tribal
fur.'La única esperanza es que se
establezca una fuerza internacional', advirtió Mohamed, quien pidió a
la comunidad internacional 'que acuda inmediatamente para parar las
matanzas', ya que 'después de dos años de hablar y hablar no se ha
hecho nada'.El problema, en este
sentido, es que Sudán se opone a la presencia de fuerzas de la ONU en
el país 'porque no quiere ponerse en el punto de mira de Al Qaeda',
cuyo 'número dos', Ayman al Zawahiri, declaró recientemente 'que
cualquier presencia internacional en Sudán sería una agresión al
Islam', explicó Mohamed.La esposa de
Mohamed, Amida, una joven de 18 años que pudo escapar del país junto a
su marido, explicó (en lengua fur, ya que a las mujeres sudaneses se
les prohíbe aprender idiomas) que dos días después de que Mohamed
huyera de su aldea por consejo de los propios jefes tribales, varios
hombres armados acudieron a su casa y se llevaron a su padre,
trabajador de una organización internacional, a quien torturaron. Asimismo,
anunciaron a su familia que la iban a acusar de adulterio, lo cual en
Sudán está castigado con la lapidación. 'Para ello tenía que haber
contacto carnal, lo cual indica que la iban a llevar a comisaría para
violarla', explicó Julio Alonso, uno de los autores del reportaje.Al
final 'fui junto a mi marido a pedir ayuda a la ONU para salir del
país', recordó la joven. Amida explicó también que la mayoría de las
mujeres de Darfur viven en campamentos de refugiados o desplazados,
donde 'siguen sin protección frente a las violaciones'.EL REPORTAJELas
grabaciones para el documental de Odisea, titulado 'Darfur, pruebas del
genocidio', fueron realizadas entre el 23 de abril y el 20 de mayo de
2006 en campos de refugiados y en localidades en las que se había
negado el acceso a las organizaciones internacionales.El
equipo estaba dirigido por Julio Alonso y por Iván Durán, que
recogieron imágenes inéditas de fosas comunes donde permanecían restos
de miles de víctimas sin identificar preservadas por el pueblo fur como
prueba ante las comisiones y tribunales internacionales.Las
imágenes del reportaje fueron captadas mediante una cámara Dv Cam, que
pasó desapercibida entre la población por tratarse de un aparato
doméstico de uso común, y las cintas fueron escondidas en lugares tan
insólitos como el techo de los servicios de una autoridad local de
Bindisi o el cuadro de luces de la cocina de una casa abandonada en
Nyala. Aparte, los reporteros se confundieron entre los trabajadores
internacionales para recoger algunos testimonios.Entre
los testimonios recogidos figuran los de un portavoz de los
desplazados, a quien se cita como HSM, quien aseguró que el objetivo
del Gobierno es 'limpiar Darfur de negros africanos' y que Jartum
'apoya a los 'janjawid'. 'Es una especie de guerra santa para acabar
con los musulmanes negros del sur de Sudán', declaró el testigo.También
destacan las declaraciones de Asma, una niña de 13 años, quien aseguró
que conocía a sus agresores, miembros de los 'janjawid' con los que se
cruzaba a diario, y de Katma Abdalá, violada a los 14 años de edad y
que fue testigo del asesinato de su tía.El
reportaje incluye también declaraciones del vicesecretario de Asuntos
Humanitarios del Gobierno sudanés, Abdelrahman Abu Doum, en las que
asegura que todas las acusaciones contra Jartum son 'un montaje y un
invento' y que 'el problema no es del Gobierno contra la población,
sino contra los rebeldes de esa región'.Julio
Alonso explicó en la rueda de prensa que cuando empezó a conocerse lo
que pasaba en Darfur 'se estaba celebrando el juicio a Michael Jackson
y todo el mundo miraba a Michael Jackson' y que cuando ellos realizaron
el reportaje 'al mundo sólo le interesaba el Mundial de fútbol'.En
todo caso, se mostró esperanzado en que el reportaje sirva para que la
comunidad internacional empiece a actuar. 'A partir de estas imágenes,
a lo mejor la situación en Darfur se endurece, puede que haya muertos,
pero también es posible que intervenga la ONU', declaró.Por
su parte, Iván Durán admitió que ambos corrieron riesgos al realizar el
reportaje, pero advirtió de que ese peligro no es comparable al que se
vive cada día en Darfur, donde 'el hecho de existir y de levantarse es
un riesgo que no conocemos ni conoceremos nunca'.
Fuente: Terra
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