
Comunicado de Prensa
El domingo recién pasado, por ocasión del día mundial de las
comunicaciones de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI criticó duramente a
los medios de comunicación que transmiten programas violentos e
imágenes que “vulgarizan la sexualidad humana”. (cf. “El Mercurio”,
22-V-07).
Declaró el Papa al respecto que, “Los programas que instigan a la
violencia o al comportamiento antisocial o vulgarizan la sexualidad
humana son inaceptables, más si están dirigidos a menores”. (cf. ídem,)
El Sumo Pontífice también hizo una llamada a los responsables de la
industria de los medios de comunicación para “promover la dignidad
humana, el matrimonio y la familia”. Durante su reciente viaje a
Brasil, el Papa también condenó a los medios de comunicación que
“ridiculizan” la castidad.
Ante tales advertencias, sería de esperar que las autoridades de la
Pontificia Universidad Católica tomaran urgentes medidas para que el
canal de TV bajo su responsabilidad cambie su programación en
coherencia con lo señalado por el Pontífice.
Sin embargo, lejos de esto, en esta misma semana y a propósito de
escandalosas fotografías publicadas por la prensa a una de sus
“estelares”, el canal de TV UC decidió “tomar medidas para bajar el
perfil del escándalo”. En efecto, al respecto sus autoridades
declararon que la persona en cuestión “sigue siendo rostro de la
estación y que todavía tiene un estelar en carpeta” (cf. “El Mercurio”,
23-V-07)
Tal actitud no constituye una excepción, ella está conforme a una
programación que hace caso omiso de los principios en que se basan las
recomendaciones pontificias.
En realidad, el mayor escándalo no está en la publicación de tales
fotografías, sino en la impunidad con que un canal que depende de la
Pontificia Universidad Católica pueda continuar con ese nombre y al
mismo tiempo contradiga reiteradamente las enseñanzas expresas del Papa.
Santiago, 24 de mayo del 2007