El Papa restauró así la norma tradicional sobre la mayoría exigida en cónclave para la elección del pontífice.
Según esa norma, para que el Papa pueda considerarse válidamente
elegido, en vez de la mitad más uno de los electores, será necesaria
"la mayoría de los dos tercios de los cardenales presentes".
Se derogó el recurso a la mayoría del 50 más uno, es decir,
absoluta, a la cual se podía recurrir en caso que los electores no
lograsen encontrar un acuerdo amplio en el 33. escrutinio.
La modificación introducida por S.S. Benedicto XVI retoca la
constitución apostólica Universi dominici gregis, promulgada por el Ex-Santo Padre Juan
Pablo II el 22 de febrero de 1996.
Según las nuevas disposiciones, además, se convierte en obligatorio
el balotaje entre los dos primeros tras la votación 33 y también en ese
caso será necesaria una mayoría de dos tercios.
En ese balotaje los dos cardenales que queden como aspirantes al cargo no podrán participar en la votación.
Fuente: Prensa