
Hay niños que no son admitidos en las escuelas porque sus padres obedecen a Roma.
HONG KONG, (ZENIT).- Centenares de niños y jóvenes de la
provincia del Hebei, región que rodea a Pekín, se ven privados de
instrucción porque sus padres rechazan renunciar a la fe cristiana o
firmar su afiliación a la Iglesia oficial.
La agencia internacional «Fides» hace esta denuncia en su número del 17
de octubre, pero la situación es conocida desde hace tiempo. Desde hace
al menos dos años, los niños y jóvenes de Dong Lü tienen dificultades
para inscribirse e ir a la escuela, deben presentar una declaración
escrita de sus padres en la que se afirme que han renunciado a la fe o
que aceptan participar a la Asociación Patriótica de los Católicos
(APC), organización querida por el Partido que controla la vida de los
fieles.
Dong Lü, a 140 km al suroeste de Pekín, es sede de un popular santuario
mariano, meta de peregrinaciones anuales y de una fuerte comunidad
católica subterránea. Para permitir a sus hijos estudiar, muchos padres
aceptaron inscribirse a la APC. Diversos centenares de niños y jóvenes,
cuyos padres no aceptaron el compromiso, se ven obligados a renunciar a
la escuela o estudian en otras zonas de China o son instruidos por sus
padres.
La persecución de los católicos del Hebei dura desde siempre, pero se
agudizó en los dos últimos años. Según fuentes locales, la orden de
hacer «limpieza total» de la Iglesia subterránea en Hebei proviene del
mismo presidente Jiang Zemin. Para llevar a cabo la operación de
«normalización» se han enviado grupos de burócratas del Departamento de
Asuntos Religiosos y agentes de la Seguridad a más de cien aldeas y
pueblos, bajo estricta vigilancia del Partido Comunista local.
Según un documento interno del Partido Comunista, publicado el pasado
abril por la «Agencia Nueva China» (para estricta circulación interna),
en todo el Hebei al menos 10.000 católicos (de los 40.000 subterráneos)
se sometieron a la voluntad del gobierno.
Las revelaciones afirman que el gobierno local obliga a los niños y
niñas que no pertenecen a la Iglesia oficial a asistir a «lecciones de
ateísmo». Ha puesto en circulación asimismo un reglamento especial,
según el cual «a los ciudadanos chinos de menos de 18 años está
prohibido participar en actividades religiosas». Aquellos cuyas
familias pertenecen a la Iglesia oficial están exentos de esta
prohibición. Reglamentos similares se observan ya en Zhejiang, Jiangxi
y Heilongkian.