El Comité de la Ciencia y la Tecnología de la Cámara de los Comunes
propondrá próximamente una mayor liberalización de las leyes
británicas sobre el aborto, adelanta hoy el diario "The Times".
Los parlamentarios abogan por que la mujer pueda recurrir al aborto
aduciendo "consentimiento informado", es
decir su propia decisión de matar al hijo tras haber recibido toda la información sobre sus
consecuencias, sin necesidad de la firma, como ahora, de dos médicos.
Asimismo, se pretende que el aborto pueda practicarse en la propia
casa en vez de de un hospital o una clínica, y que la asista cualquier
persona o enfermeras, en lugar de médicos, quienes llevaban a cabo
el crimen del aborto en las doce primeras semanas de gestación.
El aborto es legal en Gran Bretaña desde 1967, cuando se aprobó una ley
propuesta por los liberales (laboristas) de izquierda que establecía un límite de veintiocho
semanas y exigía el visto bueno de dos médicos.
En 1987 se intentó limitar ese tope a dieciocho semanas lo cual falló, y la nueva ley de 1990 lo
redujo a 24 semanas salvo en casos que entrañen "un riesgo importante
para la vida del niño" o que la madre corra grave peligro físico o
mental.
Los parlamentarios parecen apoyar que se continúe con ese límite de 24
semanas y no aceptan que se rebaje ese plazo aduciendo : "La mayoría de
los niños que nacen a las veintidós semanas de gestación
no sobreviven, y si lo hacen, es posible que sufran graves
anormalidades".
Esas directrices están actualmente en fase de elaboración por el
Colegio Real de Especialistas en Obstetricia y Ginecología, al que se acusa de falta de neutralidad por tener un interés
especial en esas prácticas.
Fuente: EFE, Prensa