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1.
Baal-berit
= señor de la alianza (Jue 8,33)
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2.
Baal-gad
= señor de la fortuna (Js 11,17)
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3.
Baal-hamón
= señor de la multitud (Ct 8,11)
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4.
Baal-hanán
= señor de la gentileza (Gn 36,38)
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5.
Baal-hazor
= señor del auxilio (2 Sm 13,23)
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6.
Baal-hermón
= señor de la montaña sagrada (2 Cr 5,23)
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7.
Baal-meón
= señor de Meón (Nm 32,38)
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8.
Baal-peor
= señor de la hendidura (Nm 25,3)
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9.
Baal-perazim
= señor de las brechas (2 Sm 5,20)
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10.
Baal-salisa
= señor de tercera parte (2 Rs 4,42)
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11.
Baal-tamar
= señor de las palmas (Jue 20,33)
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12.
Baal-zebub
= señor de las moscas (2 Rs 1,2)
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13.
Baal-zefón =
señor de la vigilancia (Ex 14,2)
Asi nada pudo empeorar más la fe israelita que esta religión tan tentadora. Y cuan pronto
los israelitas vinieran del desierto y tuvieran contacto con los adoradores
de Baal (con una adoración licenciosa) rapidamente fueron
apartados de su fidelidad a Yahve (Num 25,1-9). A partir de aquí
el nombre de Baal-Peor, quedó como una gran mancha en la historia
prima de Israel (Os 9,10; Sal 106,28) Cuando ellos se habían asentado
en la tierra prometida, los israelitas, nuevamente abandonarán al
Dios verdadero, y se rendirán frente y con homenaje a Baal. Ni siquiera las mejores
familias pudieron o quisieron a resistir la seducción licenciosa que se ofrecía.
Fue Gedeón, en el Antiguo Testamento (Jueces 6,32) el que hace la guerra contra su familia y derriba
el altar erigido por su padre.
Asi mismo suscede hoy con las idolatrías del Siglo XXI, el dinero, el sexo desenfrenado, el placer, la brutalidad, la comida, el turismo y hasta el deporte. Por ejemplo el turimo sexual cada vez va acercandose a la bestialidad Griega, donde se podía ver a los hombres mezclados con animales, o bien, hombres con hombres, o bién, ancianas con jovencitos, o bien sometían a todo tipo de practicas sodomiticas a los niños e incluso a recién nacidos, muchas veces a torturas, llegando incluso a sacrificar a recien nacidos en recipientes al fuego vivo.
Otro ejemplo estaba en la comida, donde esta era también esta en decadencia tal que no es descabellado pensar el volver a ver las antiguas casas Griegas que tenian una especie de corredor o canaleta que recorria la casa por un costado junto a la muralla, la que servía para vomitar los alimentos y poder seguir comiendo durante la celebración con frutas, vino y todo tipo de vejamenes sexuales: en las cuales se sometian a Baco/Dionisos.
Una historia ilustrativa de idolatría
Un ejemplo cada día más actual es el deporte, el cual -lejos de ser un bonita y pacífica práctica recreativa- se ha convertido en una batalla llena de violencia, jactancia, llena de insultos y soberbia. La hinchada llena de hombres, mujeres y familias enteras poseídas y fuera de sí, golpean, gritan y se desgarran, y convierten a los jugadores en ídolos (tratándolos y llamándoles 'Rey' o 'Matador') hasta llegar hoy a levantar a un pobre tipo ex-jugador de fútbol argentino llamado Diego para llamarle "el Dios del Fútbol".
Aunque este oscuro personaje diga lo contrario, su fe ya ha naufragado fuera de la Iglesia que fundó Cristo 'EN' la roca que es Pedro, y como todo naufragio no llegará a puerto, perdiéndose por voluntad propia y corriendo la misma suerte que paganos y apóstatas: de nada sirve la fe que te dá el bautismo si es una fe muerta. Este caballero dice creer en el Dios verdadero, pero sus actos y ofensas para con ÉL, para con sus hermanos católicos, y para el mismo (ex) Santo Padre Juan Pablo II, dicen exactamente lo contrario. Siendo católico y preguntándonos Dios en el día del juicio "¿es este hermano tuyo?" jamás podríamos decir "Si, este que se llama Diego es mi hermano" simplemente por que un hermano no trata al Santo Padre -que reza por el y le ayuda en la fe- de "hijo de puta", ya que con esto ofende a todos sus hermanos, ofende a Dios y ofendería a quién fuera su propia Madre, la Santísima Virgen María.
Adios Diego que te vaya bien en tu naufragio.