Sale a la venta un libro sobre el cambio climático en el que hablan los expertos que no creen a Al Gore
Raras
veces los medios se hacen eco de la ingente cantidad de científicos,
políticos y economistas que disienten de las tesis comúnmente asumidas
sobre el cambio climático. Y sin embargo, como muestra «Las mentiras
del cambio climático», son muchos los que consideran que
en realidad no existe o que, de ser cierto, su causa no necesariamente
es la acción del hombre.
¿Es cierto que el cambio climático es una amenaza prioritaria para la
humanidad? ¿Por qué un juez británico ha impedido la distribución del
documental de Al Gore en las escuelas? ¿Es verdad que en otras épocas,
la Tierra ha sufrido calentamientos más graves sin la incidencia del
ser humano? ¿Cuántos científicos han sido obligados a dimitir por hacer
ver sus dudas sobre el sistema de trabajo del IPCC?
Pocos
temas han suscitado tanto interés mediático como el Cambio Climático.
La reciente concesión del premio Nobel de la Paz a Al Gore y a los
responsables del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático ha
desatado, sin embargo una dura polémica. ¿Es realmente este trabajo
merecedor de tal galardón? «Las mentiras del cambio climático» no pretende otra cosa que poner algunas ideas nuevas
sobre la mesa de un debate demasiado monopolizado por el pensamiento en
una sola dirección. Clima de silencio. Habitualmente, los medios de
comunicación han dibujado un panorama dramático acerca del
calentamiento global. Se trata, dicen, de la peor crisis que ha
afectado a la humanidad. En este entorno, puede parecer asombroso y,
para algunos, provocador, la publicación de un libro que,
fundamentalmente, pretende elevar un mensaje de optimismo sobre el
asunto. En «Las mentiras del cambio climático», Jorge Alcalde ha
contactado con docenas de expertos que muestran su escepticismo ante
las tesis oficiales sobre el Cambio Climático sin otra intención que
fomentar el sano debate. Porque sólo hay una cuestión indiscutible en
este asunto: aquellos que se atreven dudar de la línea de pensamiento
oficial se enfrentan a los insultos, al desdén, cuando no a la presión
y la amenaza, de muchos medios «oficiales». Si la ciencia es el
territorio de las ideas ¿por qué en la ciencia del clima es tan costoso
discutir? ¿Por qué ha de considerarse provocador un libro que recoge el
testimonio directo de los científicos, políticos y economistas que
opinan distinto?
Fuente: Libros Libres