El psiquiatra andaluz Enrique Rojas pronunció, el
lunes 27 de septiembre en la sede barcelonesa de la organización Médicos
Cristianos de Cataluña, una conferencia sobre las adopciones homosexuales en
la que aportó sólidos argumentos científicos. El prestigioso especialista,
nacido en Granada en 1955, ha escrito ya muchos libros sobre cuestiones
relacionados tanto con su ámbito médico como con otras cuestiones ligadas al
pensamiento y la mentalidad dominante de nuestro tiempo: Las depresiones, la
New Age, la banalización de la sexualidad y el amor son algunos de los grandes
temas que ha tratado. Para él, la presión de los grupos homosexuales para
generalizar la adopción de gays y lesbianas (que estará automáticamente
incluida si se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo) tiene su
origen en lo que él llama “la tetrología formada por el hedonismo, el
consumismo, la permisividad y el relativismo”. Poco antes de su exposición,
repasó para los medios de comunicación algunos temas actuales y muy
interesantes.
-¿Cuál es su posición ante la adopción por parte
de parejas homosexuales?
-En los últimos 7 u 8 años, se ha trabajado sobre
este tema tanto en la Unión Europea como en todo el mundo. Se considera que,
aunque no hay estudios metodológicamente rigurosos en sentido estricto, la
adopción de hijos en parejas homosexuales no es buena por varias razones. En
primer lugar, el niño no tiene capacidad para hacer una declaración sobre si
quiere o no tener unos padres homosexuales o heterosexuales (lo que se llama
un consentimiento informado). En la medicina actual, el consentimiento es
importantísimo, por ejemplo cuando se dan fármacos a los pacientes. Se
explican los efectos secundarios que puede tener ese medicamento y se pide a
esa persona que firme un escrito por el que asiente que va a tomarlo. El niño,
sin embargo, no tiene capacidad para hacer esto. Por otro lado, las parejas de
gays y lesbianas constituyen una especie de laboratorio psicológico en el cual
el niño es sometido a un experimento, tener dos padres o dos madres, cuyo
resultado no se va a saber cuál es. En tercer lugar, el niño no tiene
capacidad ni posibilidad de tener los dos grandes componentes de la naturaleza
humana, que son la masculinidad y la feminidad. Cada uno aporta, en el mundo
occidental, todo lo que significan esos dos ingredientes. Pero además, la
adopción en parejas gays significa una explotación del niño, que no puede
defenderse de esta situación y que la acepta porque una pareja, que no es
familia ni matrimonio, consigue adoptarle.
-Por lo que usted explica, hay muchas
contradicciones en todo lo que es la defensa de la adopción homosexual...
-Sí. Por ejemplo, en la Declaración
Internacional de La Haya, a pesar de que Holanda es el país más permisivo de
la Unión Europea, se acepta la adopción de niños por parte de homosexuales
siempre que sean holandeses. El problema de este documento es que mira más el
interés de la pareja que el del niño. Por tanto, un niño no es acogido en una
familia, sino que es una pareja homosexual s la que recibe a un niño. Pero
además, hay mas argumentos para decir “no” a las adopciones por parte de
homosexuales: Uno es el afectivo o sentimental, otro es el de la personalidad
y la educación de todo lo que es la estructura de la forma de ser del niño y,
finalmente, las repercusiones y los riesgos que este tipo de adopción tiene en
el resultado educativo del propio niño.
-¿Cuáles son esas repercusiones?
-Sobre todo que es mas fácil que el niño se
homosexualice. Además, el niño tiene un sesgo; le falta información. Es como
si a mí me explicasen sólo una parte, por ejemplo, de la historia de España.
Por otro lado, está la gran cuestión de los derechos. El niño tiene unas
exigencias que no puede expresar por la edad que tiene. Dicho esto, debo
recordar que tengo un gran respeto por la conducta homosexual y, sobre todo,
por los gays y lesbianas como personas. Ellos tienen todos los derechos, como
cualquier ser humano, aunque evidentemente esa conducta incluye muchos
aspectos de desorden. La homosexualidad egosintónica es la de una persona que
se siente bien con su conducta, mientras que la egodistónica corresponde a la
de quien, teniendo esa conducta, está mal con ella y tiene ansiedad porque no
se siente a gusto.
-¿Qué ejemplos nos puede citar para demostrar
esto?
-Aunque no hay una experiencia muy fidedigna
porque los estudios son muy pequeños, los niños adoptados por parejas
homosexuales tienen más posibilidades de sufrir un desajuste de la
personalidad, lo que en inglés se llama personality disorder. Narcisismo,
inmadurez y obsesiones son algunas de las manifestaciones de estas personas,
que presentan, en definitiva, una personalidad no bien construida. En España
hay un estudio del año 2003, elaborado por María del Mar González, una
psicóloga de la Universidad de Sevilla, sobre una muestra de 25 parejas
homosexuales, pero le falla la base porque es sesgado, no aleatorio. Por
tanto, no cuenta con la necesaria metodología científica estricta.
-Entonces, ¿en qué nos basamos?
-En lo que es toda la experiencia de la
educación de un niño en familia, entendida ésta como el núcleo de la sociedad,
su célula más importante. Los dos primeros elementos en que el niño se apoya
para construir su personalidad son sus padres. En ellos basa lo que se llama
el modelo de identidad. No sabemos el resultado del experimento o la
investigación global sobre lo que puede provocar en un niño el ser adoptado
por una pareja de gays o lesbianas. Pero a priori, con los datos que tenemos
sobre el tapete (que los hay), podemos afirmar que un niño que es educado por
dos personas del mismo sexo tiene más posibilidades de presentar fallos,
defectos o errores psicológicos que otro educado por una familia constituida
por hombre y mujer.
-Además de las mayores posibilidades de que sea
homosexual, ¿qué otros rasgos puede presentar un niño adoptado por gays o
lesbianas?
-Va a tener una personalidad más endeble,
inmadura, insegura, inestable y con autoestima baja. Por otro lado, todo niño
adoptado siempre tiene una problemática de aceptación de la adopción (¿quiénes
son mis padres?, ¿de dónde procedo?, etc.). Pero en este caso, además, la
pregunta es “de dónde procedo yo” y “por qué tengo yo estos padres que me han
adoptado, con unas características distintas a las naturales y habituales”. En
definitiva, son niños que deben superar unas pruebas mayores que en el caso de
un hijo adoptado por pareja heterosexual.
-Como médico, ¿qué es lo primero que usted nos
diría sobre la homosexualidad?
-Antes hablaría de la sexualidad en general, ya
que se ha convertido en algo así como una religión en los últimos 30 años. Se
ha endiosado y ha pasado a ser como algo divertido y banal de lo que se puede
hablar a cualquier hora. Y esto ha perdido al ser humano, el mismo que
protagoniza grandes avances científicos (investigación en medicina,
trasplantes, etc.). Y el hombre está perdido en el sentido de que no tiene
criterio, o tiene menos, porque su ética se mueve en unos parámetros que yo
califico de light, ese adjetivo que presenta como ingredientes el hedonismo
(placer por encima de todo), el consumismo (tanto tienes, tanto vales), la
permisividad (todo vale, no hay campos restringidos) y el relativismo (el
único absoluto es precisamente la absolutización de lo relativo). Esta
tetralogía, hilvanada por el materialismo, da lugar a la ética indolora,
también llamada New Age o religión a la carta. En resumen, la sexualidad está
dentro del campo de la afectividad. El sexo sin amor, como “de usar y tirar”,
es una relación cuerpo a cuerpo en la que se utiliza al otro como objeto de
placer. En el otro extremo, está la relación sexual con amor auténtico, de
persona a persona, íntegra. Vivimos en una sociedad que utiliza a las personas
como si fueran cosas. Y en todo ese registro de la permisividad, aparece la
homosexualidad, cuyo gen no se ha descubierto todavía en ningún país. Pero al
mismo tiempo, existe una presión muy fuerte de los grupos homosexuales a favor
de esta orientación, lo que la ha convertido precisamente en una religión
mientras paradójicamente se presenta la sexualidad como algo divertido.
-Aunque la mentalidad de ahora tiene mucho de
nuevo, la atracción hacia personas del mismo sexo no es nueva, ¿verdad?
-La homosexualidad ha existido siempre en la
historia del pensamiento, aunque con porcentajes muy pequeños. Hoy se sabe que
la homosexualidad congénita la tienen entre el 2 y 5 por ciento de gays y
lesbianas, mientras que el resto es adquirida. Hay muchos factores (sociales,
culturales, educativos y económicos) que explican la homosexualidad adquirida.
Es la gran arma de los grupos mediáticos orientación, que tratan de presentar
esta orientación como algo normal y, entonces, presionan a la sociedad para
que la sociedad la promocione.
-¿Cómo suele definir usted lo que es y lo que no
es la homosexualidad?
-La homosexualidad no es una enfermedad, sino un
desajuste psicológico que puede ser congénito o adquirido, pero que tiene
solución.