Vuelven a lanzarse al cuello. Saltan enrabietados a los medios.
Disimulan con falsa quietud su menosprecio absoluto a los católicos.
Sí, son ellos, los supuestos cristianos como José Bono o Pepiño Blanco,
y los manifiestamente anticlericales Caldera, De la Vega y Zapatero.
¿Lo último? Las Orientaciones Pastorales publicadas esta semana por
los Obispos del Sur de España, en las que recomiendan a los católicos
que voten en conciencia y no den su apoyo a proyectos políticos que
apoyen el aborto, la eutanasia, el "matrimonio" homosexual y la
imposición de la asignatura Educación para la Ciudadanía.
Es una obviedad que tanto PSOE como Izquierda Unida se puedan dar
por aludidos. De hecho, deberían darse. Lo que no es aceptable para
ningún católico, practicante o no, es que los máximos dirigentes del
partido del Gobierno lleven 24 días criticando y pegando palos a la
Iglesia Católica por manifestar públicamente su Fe y su Doctrina,
escupiendo sandeces como la de la Vicepresidenta diciendo que el Estado
debe estar alerta ante las imposiciones de convicciones
morales que no se sustentan en la razón -quizás esté hablando de la
Diosa Razón que tan nefastos resultados nos dio, entre ellos, dos
guerras mundiales-.
Por cierto, me pregunto qué tendrá de progresista y feminista el
ayudar, convencer y empujar a las mujeres a que maten a los niños que
llevan dentro en base al derecho intocable de que ellas puedan hacer
con su cuerpo lo que quieran - a todo esto, el marido aquí no pinta
nada-. Como dicen ahora estos abanderados de la cultura de la muerte: derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y el derecho a la salud sexual y reproductiva de la mujer. Toma ya.
Pues bien, los mismos que no aparecen ni por equivocación en una
manifestación de las víctimas de ETA y que ni se les pasa por la cabeza
acudir al Congreso Mundial más importante de Víctimas de Terrorismo,
son los que lideran los movimientos y grupos a favor del aborto libre,
de la eutanasia, del "matrimonio" homosexual y de la mayor imposición
doctrinal llevada a cabo desde el Estado, como es la infumable
Educación para la Ciudadanía. Curioso, como poco.
Y tú, católico valiente, despierta. No dejes que insulten a tus
Obispos. No mires para otro lado cuando se aprueban leyes radicalmente
contrarias a la moral que tú practicas. No caigas en la tentación que
te intentar vender los profesionales de la manipulación de que existen
dos Iglesias, la de la Jerarquía y el PP, y la del pueblo llano.
Católico valiente, reza y pide al Señor clarividencia. Para ver amor
y generosidad donde te venden falsos derechos. Para ver Verdad donde te
obligan al relativismo. Para ver luz donde te imponen oscuridad.