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Jorge_Acevedo  
Este señor es un DBA Oracle que es catolico, por lo tanto cree en el Credo de Nicea, cree en la sucesion apostolica y en el papado de Pedro en Roma. OCP8i, estudia para OCP10g. MCT, Microsoft Certified Trainer Ha realizado clases en New Horizons, IT Training y hace consultoria en variadas empresas de Chile y el extranjero. --- This gentleman is a DBA Oracle that is a catholic member, therefore believes in the Creed of Nicea, believes in the apostholican succession and the Papaid one (and only) of Peter in Rome. OCP8i, studies for OCP10g. MCT, Microsoft Certified Trainer has made classes in New Horizons, IT Training and does consulting in varied companies of Chile and the foreigner.

New Age: el nuevo paganismo

NEW AGE: EL NUEVO PAGANISMO   

 

“Tú eres un dios, tienes el poder de hacer todo lo que quieras”. Este es el consejo que escuchan cientos de japoneses que, ávidos por encontrar un sentido espiritual en sus vidas, pagan 65 dólares a cambio de una sesión con Richard Lavin, un practicante New Age jamaicano. En los Estados Unidos, Elizabeth Nickerson, se autodenomina “consejera universal” y asegura que puede comunicarse con Jesucristo y con un tal Ashtar que habla desde una nave espacial. Casos como éstos abundan en nuestros días.



Muchos al oír las palabras New Age (Nueva Era) las sienten extrañas y muy alejadas de su realidad. Pero a poco de internarse en esta sensibilidad, es fácil reconocer tendencias o prácticas que abundan en el vocabulario y en la vida de quienes nos rodean. No es raro encontrar a un vendedor de libros esotéricos en una micro santiaguina o constatar en medios especializados de decoración que está de moda disponer los muebles de la casa intentando concentrar la mayor cantidad de energía positiva.

Narciso glorificado

El New Age es la sensibilidad pseudorreligiosa con mayor auge en el mundo occidental. No es una organización unitaria, ni profesa un solo credo. Consiste en un conjunto desordenado de submovimientos, grupos e individuos con algunas ideas, prácticas e intereses comunes, que abarcan desde una ecología panteísta -que implica "todo es Dios"- hasta prácticas de brujería y satanismo. Ha dado origen además, a una estética que recoge desde música gregoriana hasta literatura especializada en extraterrestres. Debido a la variedad de formas por las cuales se expresa y a su falta de estructura y líderes, resulta difícil acotar con exactitud lo que este movimiento representa.

Sin embargo, esta dificultad descriptiva no implica que el New Age tenga pocas posibilidades de resultar convincente, muy por el contrario. No es difícil leer en revistas o escuchar en conversaciones casuales algunas palabras claves: brujas, magos, lectura de sueños, reencarnación, runas, tarot, espiritismo, madre tierra, horóscopos, jing y jang, Valle del Elqui, aura, meditación trascendental, energías, quarzo, ángeles esotéricos, hadas y duendes, ovnis y comida ‘orgánica’... La lista es interminable y los términos tienen como factor común el aludir, invariablemente, a procesos vinculados con un "desarrollo personal" centrado en el ego de cada cual.

Ello no es casual, como explica el profesor Luis Vargas Saavedra, pues el New Age es una "secta mutante que tiene como esencia la divinización del yo, sin necesidad de caridad, ni de Iglesia, de cruz, ni de pecado. Cada uno se diviniza a sí mismo y se transforma en un ‘ser superior’. Y para lograrlo existen una serie de técnicas esotéricas".

El nuevo hombre de la Nueva Era

En 1980, en los Estados Unidos, Marilyn Ferguson publicó el libro "Los hijos de Acuario". En éste explica que, según lo anunciado por los astrólogos del siglo pasado, desde los albores del siglo XXI se iniciaría la era de Acuario, la "época de la liberación del espíritu". Producto de los acontecimientos científicos y místicos, se gestaría un "nuevo hombre", dotado más intuitiva que racionalmente y dispuesto hacia lo "sagrado", lo oculto, lo esotérico y lo orientalista.

Según explica Luis Vargas Saavedra, esta época supondría el advenimiento de un ser humano nuevo y mejor, "una especie de súper Adán". Y como metodología para alcanzar este estado, los newagers divulgan la necesidad de desarrollar el hemisferio derecho, el de la intuición e imaginación, pero no explican cómo ni cuándo desarrollarlo. "Aquí se devela la propaganda barata del New Age, porque desarrollar un hemisferio cerebral no es lo mismo que desarrollar la musculatura", comenta el profesor. Según este movimiento, la "energía" que nos permite alcanzar la "trascendencia" propia del nuevo hombre acuariano, se almacena en el hemisferio derecho del cerebro. Entonces, para "poder ser dios" deben suprimirse las limitaciones impuestas por el hemisferio izquierdo, el que razona. Éstas son las responsables del racionalismo y del intento humano de someter a la naturaleza por medio de la tecnología.

La actriz Shirley Mac Laine es una de las principales exponentes del New Age, además de recaudar millones por sus numerosos bestsellers sobre el tema. En uno de sus libros escribe: "Mi Yo superior, no solamente estaba creando acontecimientos en esta vida actual, sino que algunas veces yo presentía que también estaba creando experiencias en otros tiempos y lugares... Entonces, yo creaba todo lo que conocía... Yo era mi propio universo. ¿Significaba eso también que yo había creado a Dios, y la vida y la muerte?".

Los seguidores de este narcisismo disfrazado de sacralidad han creado una amplia variedad de sociedades y organismos: desde negocios de comida dietética y grupos de meditación, hasta partidos políticos y asociaciones sin fines de lucro. Los discursos del New Age irrumpen en todos lados -como seminarios de preparación empresarial o centros de creación artística- y son asimiladas por la cultura occidental sin mayores roces. Porque la divinización del yo coincide con una sociedad individualista como la actual.

Es difícil medir el arraigo que tiene esta pseudorreligión porque no existen concentraciones visibles. Según Luis Vargas Saavedra, el hecho de que se publiquen tantos libros relacionados con el New Age, es un índice de que muchos están interesados en el tema. El sociólogo y profesor Augusto Merino Medina es categórico: "En Chile el New Age surge vinculado a terapias alternativas, centros de estética corporal, ejercicios orientales, comida natural u ‘orgánica’. Hoy se venden muchas revistas de misterio, ocultistas y la sección dedicada a esoterismo en las librerías ha crecido de manera exponencial".

Alquimia religiosa y terapéutica

Para muchos el New Age no es más que el nombre post-moderno de lo esotérico, fenómeno que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad, situándose a sí mismo en los límites de la ciencia y la religión, la estética y el ritual. "Por eso, no tiene nada de extraño que lo esotérico dominante según cada época tenga un aire más religioso o más científico, o aparezca como simple creatividad artística", escribe Rafael Gómez Pérez, profesor de antropología, en su libro "La Invasión del ocultismo" (Ed. del Drac. Barcelona). Explica que muchas de las personas que cultivan la sensibilidad del New Age se aproximaron primero a lo esotérico para encontrar respuesta a preguntas tan cruciales como qué pasará en el futuro, qué pasa después de la muerte, qué era yo antes de nacer y otras no tan cruciales como "¿me ama?".

Estas personas se transforman en consumidores de horóscopos y amuletos; invocan indistintamente a ángeles, brujas, chamanes; mezclan teosofía, taoísmo, hinduismo, budismo y cristianismo. Todo lo vinculado a las "energías" de la naturaleza terrestre o cósmica, tienen cabida en esta receta. Es frecuente, agrega Rafael Gómez Pérez, que un vacío espiritual las lleve a sentir "un deseo de otro mundo". Es aquí, donde agrupaciones New Age se ofrezcan como "camino de búsqueda y encuentro de la verdadera salvación personal. No tanto una salvación en el seno del mundo de Dios, de la realidad sobrenatural, sino una salvación de los propios temores, fracasos y depresiones".

Más que exponer técnicas propias, el New Age ha asumido prácticas como el yoga, la meditación trascendental, el tarot, el espiritismo y la magia negra. También la relajación mediante música, la hipnosis, las drogas, ayunos o usos vegetarianos, las artes marciales y seminarios destinados a ridiculizar antiguos valores e inculcar el estilo mental de la Era de Acuario. Además, la creencia en la reencarnación es casi universal entre los newagers.

Augusto Merino explica que el New Age suena convincente pues presenta elementos cristianos, precristianos, druidas, celtas y sobre todo orientales. "En Estados Unidos se le ha llamado un ‘revival’, porque supone un despertar de corrientes que han estado presentes en el occidente cristiano".

"Nosotros somos dios"

La grave falencia de este sincretismo religioso es, precisamente, que toma lo que conviene de cada tradición religiosa o cultural y descarta todo lo relacionado a obligaciones para con la fe y para con los demás. "Las verdades parciales son más eficaces que la verdad total, ese es el gancho de los newagers. Crean una ‘verdad’ formada por variados componentes sagrados, lo que es muy cómodo porque no implica normas ni obligaciones", explica Luis Vargas Saavedra. Este facilismo implica una moral laxa, casi inexistente. El newager no distingue entre el bien y el mal, pues sus impulsos (a los que él atribuye su "divinidad" particular) no pueden estar errados. "No se asumen responsabilidades por haber hecho algo malo, el concepto de pecado se descarta. La moral no existe, la conducta correcta del newager es la propia, no tiene que obedecer a nada".

Augusto Merino explica que este movimiento no tiene ningún punto de contacto con el Cristianismo, "su visión del hombre, de la realidad, de Dios, es totalmente anticristiana". Según Aidan Nichols, profesor de teología en el Angelicum, Roma, el New Age ha propagado la idea de que la religión no consiste ni en la adoración de un Creador, ni en la redención del hombre por un Salvador, ni en la santificación del Espíritu Santo. Estas creencias suponen al hombre como una criatura caída, lo que consideran una afrenta al humanismo cósmico que ellos profesan y que diviniza a cada ser humano.

Los newagers llegan incluso a ignorar la imagen del Jesucristo histórico o de aquél de la ortodoxia cristiana, en favor de un fantástico Jesús esotérico que habría viajado por la India, el Tibet y Persia durante los años de su vida que el Evangelio omite. En Oriente, entonces, habría aprendido misterios que hoy lo centran como un gurú o maestro superior de la mescolanza New Age.

El New Age no admite una distinción última entre Dios y el mundo. El cosmos sería una energía universal, impersonal, que se manifiesta en la naturaleza y en las conciencias individuales. El término dios o diosa sería el modo básico de referirse a ese campo de energía. Los seres humanos serían una extensión de la esencia divina del mundo y por ello poseerían un "potencial infinito". Además, ven el mundo olísticamente, como un todo, y no dualísticamente. No existen distinciones entre conceptos como dios y mundo, alma y cuerpo, el ser propio y el de los demás y hombre y naturaleza. "Todo es uno, todos somos uno; todo es dios, y nosotros somos dios", es la enigmática consigna que los une.

En opinión de Luis Vargas, "en el New Age está involucrado un socavamiento de la fe, una manera de atraer a la gente hacia algo que, en mi opinión, es sutil y profundamente anticristiano".

Qué actitud adoptar ante el New Age

"El peligro del New Age es que parece inofensivo, pero en el fondo va succionando a la gente y cambiando su modo de pensar", explica Luis Vargas Saavedra. "Si uno tiene fe, el New Age es simplemente un desvarío ajeno, pero frente al cual hay que estar en guardia, pues hay que darse cuenta de que existe".

Los anzuelos del New Age conducen a una fuerte exhortación del individualismo y eso resulta dañino para la familia. De ahí que se den tantos casos actualmente de personas que, tras asistir a determinados cursos o talleres de crecimiento personal, terminen por abandonar a cónyuges e hijos, o considerar que la monogamia es dañina para la salud. "Yo creo que hay que preocuparse si uno ve que disminuye la caridad de una persona. También si hubiera prosélitos, ambiente de pandillas en torno a actividades esotéricas y secretas", opina Luis Vargas Saavedra, recordando que los jóvenes son muy proclives a adherir a lo que se les presenta como novedoso.

Augusto Merino también previene contra sectas al parecer inofensivas -que ya proliferan en otros países- que atraen a niños y jóvenes en torno a un discurso supuestamente cristiano. Hay que tener mucho ojo y olfato con estos movimientos de procedencias nada claras.

Por otra parte, muchas personas acuden con liviandad a adivinas, talleres orientales u otras "hierbas" tomándolas como una entretención. Lo preocupante es cuando los mensajes de la carta astral o de una mentalista se vuelven relevantes en la vida de una persona. Rafael Gómez Pérez escribe: "El esoterismo tomado en serio es una limitación que dificulta, precisamente, cultivar hasta el fondo dimensiones fundamentales del hombre. la inteligencia, la capacidad estética y el sentido religioso de la adoración".

¿Qué hay de bueno, viejo?

Algunas vetas positivas tiene el New Age, en especial ligadas a la crítica de la cultura materialista de occidente. Son pacifistas, son ecologistas (aunque a veces exageren la nota, y consideren más importante la vida de la ballena blanca que la de un ser humano), rescatan la creación e intuición como modo de acercamiento al mundo frente a la racionalidad imperante en occidente. Todo esto revela un modo muy romántico e idealista de ver la realidad, que tiene una presentación sumamente atractiva y por la que es muy fácil sentirse interesado.

Augusto Merino Medina rescata, por ejemplo, el libro "En ausencia de lo sagrado", de Jerry Mander, con prólogo de Thomas Tompkins. "Este libro es una crítica estupenda de los males de nuestra época, de la cultura contemporánea materialista, hedonista y antiecológica. Se aboga por el respeto a la naturaleza, aunque se pasa al extremo de querer servirla y no entender que está para servirnos".

Además, se manifiesta optimista con respecto al New Age porque considera que "pone en el hombre otra vez la necesidad de Dios, mal expresada, pero es un comienzo que puede cambiarse. No así, por ejemplo, un positivista del siglo XIX, que es totalmente refractario a toda conversión". Así como el Cristianismo de los primeros tiempos fue predicado a paganos que adoraban dioses e ídolos falsos, explica, podría realizarse una segunda evangelización a estos paganos newagers que adoran otros ídolos.

OJO

¿Supercherías, negociados?

Ciertamente, el New Age ha nacido para saciar una sed por lo sagrado, para paliar una profunda necesidad espiritual que abunda en Occidente. Pero muchos se han aprovechado de estas circunstancias para llenarse los bolsillos de millones. De más está dudar de supuestos terapeutas o chamanes altruistas, que cobran sin ninguna vergüenza cifras muy abultadas por algunos minutos de "sanación" o comunicación de "mensajes ocultos" en una taza de té, un árbol o la baraja española. Augusto Merino cuenta que en Estados Unidos, "con el criterio comercial que los caracteriza, han montado verdaderas industrias en torno a la producción y venta de artículos New Age; como incienso, pirámides de cristal, alimentos naturales, música, etc.". Esta industria, dotada de una estética y publicidad muy seductora, contribuyen a alentar y expandir el movimiento por el mundo. En Chile existen ferias artesanales en las cuales se venden símbolos propios de esta tendencia -como velas con forma de pirámide, por ejemplo- y que decoran las habitaciones de muchos adolescentes.

 

posted on Wednesday, February 01, 2006 6:26 PM by Jorge_Acevedo


 
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