Se cuenta que todos los santos pasan por una especia de "noche", en la cual la perdida de Dios es casi patente.
Es la noche oscura de los santos: esta es el testimonio de la "noche del padre Pio"
"Qué difícil es, Padre el camino de perfección Cristiana
para un alma tan mal dispuesta como la mía. Mi vileza me hace temeroso en cada
paso que doy" (4.7.1915).
"La paz se ha desvanecido por completo de mi alma. Me he
vuelto completamente ciego. Me encuentro sumergido en una noche profunda y no
importa cuánto busco, no encuentro la luz. ¿Cómo, entonces, puedo caminar hacia
el Señor?..El, con todo el derecho, me ha lanzado entre los perennemente
muertos a quienes El no recuerda más" (8.3.1916).
"Padre mío, que difícil es creer";
" Me veo a mí mismo completamente rechazado por Dios." (8.3.1916).
Dios
también le dá al diablo rienda suelta para atacar el alma con todo
tipo de tentaciones diabólicas e ilusiones; de hecho, el místico se ve tan
abandonado por Dios, que se pregunta si todo no es simplemente obra de Satanás.
" si usted cree que yo soy víctima de esa cosa horrible (el
demonio), le suplico, Padre, por amor a Jesús, sea bueno y me ilumine" (7.4.1915).
" Pido por la muerte como un alivio por mis aflicciones… ya
que no puedo más"
"Solo Su bondad ha llenado mi alma de tantas bendiciones.
El nunca me pierde de vista. Me sigue a todas partes: revive mi alma tan
envenenada por el pecado, destruye en mí la densa nube que me envuelve" (9.9.1912).
El Señor en su amor infinito desea darse a Sí mismo, pero antes,
el tabernáculo en el que Él habitará de manera tan sublime debe santificarse…
…ahora entiende que tan necesaria era esta preparación, ya que
nadie se atreve a vivir en la Presencia Divina sin antes pasar por el crisol de
la tribulación.