Me da lo mismo que -emulando a los Lefebvristas- siten hasta la saciedad enciclicas tanto de Pio XII o de Pio X o de los Borgia. Para mi es igual.
Pero es rídiculo que intenten violentar el sentido común en pro de una obediencia que hasta el mismo magnánimo Santo Chileno (ejemplo de obediencia) dijo que dependía de lo que un hombre tiene en el estomago.
"No se puede predicar el evangelio a un hombre con el estomago vacio" (San Alberto Hurtado)
Invito al señor montes que intente en un ejercicio de humildad (usado por los franciscanos) vivir con la misera suma de $150.000.- (ciento cincuenta mil pesos), o mejor aún, con $250.000.- docientos cincuenta mil pesos durante un mes.
Hágalo solo por ejercicio, y verá que el día 7 comenzará a recurrir a sus amigos o bancos para pedir préstamos.
Dios me preparó esa prueba cuando un día mi hijo menor botó al urinario todo mi sueldo billete por billete, me dejo solo un billete de 20 mil pesos.
Señor montes, ponga en práctica lo que predica...así mucho podremos creerle...porque "la fe sin obras es una fe muerta".
atte.
Su Amigo
Jorge
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Sueldo Ético según Accion Familia :
Celosos defensores de la autonomía de la Iglesia en relación al
Estado, no podemos dejar de ver con preocupación la discutida incursión
de autoridades eclesiásticas en cuestiones temporales, más allá de su
misión. Defensores de esa autonomía, sí, porque ella fue dada a la
Iglesia por el Supremo Legislador, Nuestro Señor Jesucristo, y nadie
tiene el derecho a negársela.
Es misión inalienable de la Iglesia el señalar los aspectos morales
de las cuestiones temporales. Así, el justo salario -o, como se lo
quiere llamar ahora “salario ético”- está claramente definido en la
Doctrina Social de la Iglesia en numerosos documentos.
Levantar el problema moral sobre el salario mínimo, forma parte,
pues, de la misión de la Iglesia. Pero pretender que fije el monto de
ese salario no lo es, porque envuelve innumerables cuestiones técnicas,
para las cuales Nuestro Señor Jesucristo no prometió su asistencia.
Además de que, pedir que el País acate su voz en materias que no le
competen pone en riesgo que en el futuro no se siga su juicio en las
materias más trascendentes para las cuales sí tiene indiscutible
autoridad.
Citamos a continuación trechos de la luminosa Encíclica Quadragesimo
Anno de Pío XI, que trata de la cuestión con toda la sabiduría y la
prudencia que ella requiere. Carácter individual y social del trabajo
69. (…) el trabajo no puede ser valorado justamente ni remunerado
equitativamente si no se tiene en cuanta su carácter social e
individual.
blah blah blah.