120 Mártires
de China y 3 ejemplares mujeres proclamados santos por el Papa
Recordamos que en Octubre del 200 y en una ceremonia
marcada por la piadosa y entusiasta presencia -pese a la lluvia- de más de 70,000
peregrinos de diversas naciones y lenguas, el Papa Juan Pablo II proclamó solemnemente
la santidad de 120 mártires asesinados en China y tres ejemplares mujeres: Katherine
Drexel, la multimillonaria heredera convertida en apóstol de nativos y afroamericanos
en Estados Unidos; Giuseppina Bakhita, la esclava sudanesa convertida en ejemplar
religiosa y María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, la primera santa
de la región vasca española.
"La Iglesia hoy es grata a su Señor, que la bendice
y la inunda de luz con el fulgor de la santidad de estos hijos e hijas de la
China", dijo el Pontífice. Los lista de los nuevos santos mártires incluye a
87 mártires chinos, 13 franceses, 12 italianos, 6 españoles, 1 belga y 1 holandés.
Abarca personas de todas las edades: de los 9 a los 79 años; pertenecientes
a 7 familias religiosas: Orden de los Hermanos Predicadores (6), Sociedad para
las Misiones extranjeras de París y socios (24), Congregación de la Misión (1),
Orden de los Frailes Menores (30), Compañía de Jesús (56), Instituto Pontificio
para las Misiones en el Extranjero (1), Salesianos de Don Bosco (2). El grupo
lo forman 70 seglares, 6 obispos, 23 sacerdotes, 8 religiosos, 7 seminaristas
y 6 Franciscanos Seculares.
Fueron beatificados en un período que va de 1893
a 1983. Los más recientes son los protomártires salesianos, beatificados por
Juan Pablo II el 15 de mayo de 1983; Luis Versiglia -Obispo de Schiu-chow- y
Don Calixto Caravario. El Pontífice trajo luego a colación el ejemplo de Anna
Wang, "una niña de catorce años que resistió a las amenazas de su verdugo, quien
la invita a apostatar y, preparándose a la decapitación, con el rostro radiante,
declara: 'La puerta del Cielo está abierta a todos' y murmura tres veces 'Jesús'";
y luego el testimonio del joven de 18 años Chi Zhuzi, "A quienes le acababan
de cortar el brazo derecho y se preparaban para desollarlo vivo, grita impávido:
'Todo pedazo de mi carne, toda gota de mi sangre os repetirán que soy cristiano'".
El Papa señaló que éste "no es el momento adecuado
para formular juicios sobre aquellos períodos históricos: se podrá y se tendrá
que hacer en otra sede. Hoy, con esta solemne proclamación de santidad, la Iglesia
sólo pretende reconocer que aquellos mártires son un ejemplo de valentía y de
coherencia para todos nosotros y rinden honor al noble pueblo chino".
Una santa vasca por la paz
Hablando de Santa María Josefa del Corazón de
Jesús Sancho Guerra, fundadora de las Siervas de Jesús de la Caridad, el Pontífice
destacó cómo "vivió su vocación como apóstol auténtico en el campo de la salud,
pues su estilo asistencial buscaba conjugar la atención material con la espiritual,
procurando por todos los medios la salvación de las almas.
A pesar de estar enferma los últimos doce años
de su vida, no ahorró esfuerzos ni sufrimientos, y se entregó sin límites al
servicio caritativo del enfermo en un clima de espíritu contemplativo, recordando
que 'la asistencia no consiste sólo en dar las medicinas y los alimentos al
enfermo; hay otra clase de asistencia…, y es la del corazón, procurando acomodarse
a la persona que sufre'".
Luego, hablando en lengua basca, añadió: "Que
el ejemplo y la intercesión de Santa María Josefa del Corazón de Jesús ayuden
al pueblo vasco a desterrar para siempre la violencia, y Euskadi sea una tierra
bendita y un lugar de pacífica y fraterna convivencia, donde siempre se respeten
los derechos de todas las personas y nunca más se derrame sangre inocente".
Katherine Drexel
Refiriéndose a Santa Katherine Drexel, Juan Pablo
II recordó su origen acaudalado, que sin embargo no la cerró a la experiencia
de Dios y al sufrimiento de los más abandonados, los nativoamericanos y afroamericanos.
El Papa, en efecto, destacó cómo ella "comprendió
la gran necesidad de esta gente", y "con gran valentía y confianza en la gracia
de Dios, decidió no darles sólo su fortuna, sino entregar totalmente su vida
al Señor"; fundando la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento.
"A sus religiosas les enseñó una espiritualidad
basada en la unión orante con el Señor en la Eucaristía y en el servicio de
los pobres y de las víctimas de la discriminación racial. Su apostolado sirvió
para sacar a relucir la creciente preocupación de la necesidad de combatir todas
las formas de racismo a través de la educación y del servicio social", dijo
el Pontífice.
Santa Katherine es, por ello "un excelente ejemplo
de caridad concreta y de generosa solidaridad para con los menos afortunados,
algo que ha caracterizado durante mucho tiempo a los católicos estadounidenses",
señaló.
Una africana "Afortunada"
Juan Pablo II se refirió finalmente a Santa Giuseppina
Bakhita. Nacida en Sudán, raptada y esclavizada por traficantes árabes, recibió
el nombre de "Bakhita" -"Afortunada"- de sus "amos".
Comprada finalmente por un agente consular italiano,
la futura santa llegó a Italia, donde recibió el bautismo e ingresó a la Congregación
de las Religiosas Cannosianas; para convertirse en "brillante abogada de la
genuina emancipación", según señaló el Papa.
El ejemplo Giuseppina, según el Pontífice, nos
recuerda la exigencia de trabajar "para liberar a las muchachas y a las mujeres
de la opresión y de la violencia y restituirles su dignidad en pleno ejercicio
de sus derechos"; recordando la triste situación que vive Sudán, dividido por
la guerra civil y la opresión musulmana sobre los cristianos y animistas del
sur del país.
"En nombre de la humanidad que sufre dirijo una
vez más un llamamiento a los responsables: abrid vuestros corazones al grito
de millones de víctimas inocentes y emprended el camino de la negociación. Pido
a la comunidad internacional: no sigáis ignorando esta inmensa tragedia humana",
concluyó el Pontífice.
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Fuente :Ace Prensa