China se abre al catolicismo lentamente
Encontré este artículo en la Iglesia en la prensa que me ha parecido un web-blog muy interesante.
Jung Chang es la autora del libro “Cisnes salvajes” (“Wild Swans”), un best seller
traducido a treinta idiomas, en el que cuenta la historia de las
mujeres de su familia y, a través de ellas, la historia reciente de
China. Ahora, en compañía de su marido, el historiador británico Jon
Halliday, ha escrito “Mao: The Unknown Story”, un libro en el
que afirman sin ambages que el líder chino fue mucho más tiránico de lo
que se piensa, responsable de la muerte -al menos- de setenta millones
de personas.
En una entrevista publicada hoy por Avvenire,
Chang afirma que todavía es muy peligroso criticar a Mao en China, que
existe una grande diferencia entre el campo y las ciudades y que los
países occidentales hacen poco para que se respeten en China los
derechos humanos, entre ellos los de los trabajadores. Preguntada sobre
lo que más le ha sorprendido de su último viaje a China, su respuesta
se ha centrado en el creciente interés por la religión:
“he
notado que muchos se acercan a la religión, sobre todo a la fe
cristiana y en particular a la católica. Les atrae porque, por un lado,
es portadora de una ética moral universal, que no se basa en
consideraciones políticas o utilitaristas. Y además consigue preservar
la privacy de la vida persona, un aspecto que Mao quería
destruir. Sabemos por nuestras investigaciones que Mao temía no tanto a
los protestantes o a los budistas, sino a los católicos. Por ejemplo,
la confesión es una oportunidad preciosa para custodiar la propia privacy. Desde luego, estamos hablando de una minoría, pero hoy existe un interés creciente por la religión”